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17/11/17

Un hermoso otoño con música.

Estoy sentada entre la naturaleza y escuchando música con los ojos cerrados sintiendo como me cae las hojas y como me calienta los rayos del sol.

Escucho música, y siento como la música pasa por mi garganta y me deja sin aliento, sin respiración y sigo con los ojos cerrados y de repente esa sensación llega a mis brazos siento como una especie de escalofríos, abro los ojos y me arremango las mangas de mi camisa y veo como mi piel se pone puntiaguda, siento como que mis pelitos se levantan y como si la música entrada en mi cuerpo.

Siento la música como me corre por mi venas y vuelvo a cerrar los ojos, respiro ondo y dejo que la brisa del sol me de en la cara y solo me concentro en lo que entra por mis oidos y en el paisaje lleno de hojas, y en el sol que ilumina mi rostro.

Sigo con los ojos cerrados, sentada mientras las hojas se van cayendo y siento como el aire y la brisa del sol me rodea el cuerpo, respiro ondo y me levanto cojo un puñado de hojas y mientras sigo escuchando música, tiro las hojas hacia arriba y cierro los ojos y siento como esas hojas me caen por mi rostro y cuerpo. 


Era tan significante, pero a la vez tan bello esa sensación de poder sentir la música tan profunda por mi cuerpo, es como si alguien estuviera corriendo dentro de mis venas y huesos, tanto y tan mágica que ya solo por el hecho de la naturaleza me hacía sentir como que todos los problemas y tristezas y amarguras no existían. 
¡Solo vivía en mi mundo!

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